08 febrero 2009

Cierres

Los cierres con cremallera, botones, broches, los corchetes y presillas generalmente se diseñan para que pasen lo más desapercibido posible; sin embargo, algunas veces se utilizan como detalles decorativos. Un botón elegante, un cierre con cremallera con separadores a color o un broche remachado tipo perla pueden ser sin lugar a dudas una innovación en la moda.
Elija el cierre de acuerdo con el modelo de la prenda y la presión a la que estará sometido en la abertura. Por ejemplo, un corchete y presilla resistente soportará mejor la presión de la pretina de unos pantalones que un corchete y presilla corriente.
En vista de que los cierres están bajo presión, es importante reforzar la zona de la prenda donde se han de colocar. Los márgenes de costura o las vistas ofrecen un refuerzo ligero. Otras zonas de cierres deben reforzarse con entretela. Para coser botones, broches, corchetes y presillas utilice hilo de uso corriente y agujas finas y de bordar. Para las telas gruesas o los cierres sometidos a una presión considerable, utilice hilo resistente y torzal o cordoncillo de ojal.

Corchetes y Presillas

Los corchetes y presillas son cierres fuertes que se consiguen en diferentes modelos. Los corchetes y presillas de uso general se consiguen en los tamaños O (fino) a 3 (grueso) acabados en negro o niquelados. Tienen presillas rectas o redondas. Las presillas rectas se utilizan cuando se solapan las orillas de la prenda, como en la pretina.

Las presillas redondas se utilizan cuando se encuentran dos orillas, como en el escote, encima de un cierre con cremallera centrado. Las lazadas de hilo se pueden emplear en vez de las presillas metálicas redondas en telas delicadas o en aquellos sitios en que las presillas metálicas serían muy evidentes.

Las presillas de botones y las presillas de cinturones se ejecutan con la misma técnica, partiendo de puntos de base más largos. Los corchetes y presillas resistentes son más fuertes que los corchetes y presillas regulares ya que soportan mayor presión. Se consiguen acabados en negro o niquelados, y se emplean sólo en zonas solapadas. Los corchetes y presillas grandes, planos y forrados se consiguen. para abrigos y chaquetas. Son lo suficientemente atractivos para ser visibles y lo suficientemente fuertes para sostener la tela gruesa.